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27 de mayo de 2026 · 3 min de lectura

Cuánto cobrar por una clase particular: cómo poner tus precios

Ni tan barato que regalas tu tiempo ni tan caro que ahuyentas. Una guía práctica para fijar el precio de tus clases con criterio y subirlo sin perder alumnos.

“¿Cuánto cobro?” es la pregunta que más bloquea a quien empieza a dar clases por su cuenta. Pones un número a ojo, te quedas con la duda de si es mucho o poco, y casi siempre te quedas corto. Vamos a darle método.

Olvídate del “precio de mercado” como excusa

Sí, conviene saber qué cobran otros en tu zona y tu disciplina. Pero el “precio de mercado” es un rango enorme, no una cifra. Dentro de ese rango, lo que decide dónde te colocas eres tú: tu experiencia, tus resultados y a quién te diriges.

Mirar lo que cobra el resto sirve para no salirte del mapa. No para fijar tu precio.

Empieza por lo que necesitas ganar

Dale la vuelta al cálculo. En vez de “¿cuánto cobro por clase?”, pregúntate “¿cuánto necesito ganar al mes y cuántas horas quiero/puedo dar?”.

Un ejemplo sencillo:

  • Quieres ingresar 2.000 € al mes.
  • Puedes dar 25 clases a la semana, unas 100 al mes.
  • Pero no todo es dar clase: preparación, desplazamientos, gestión y huecos sin llenar. Cuenta que cobrarás de verdad un 70 % de esas horas.

100 × 0,7 = 70 clases cobradas. 2.000 / 70 ≈ 29 € por clase. Ese es tu suelo, no tu techo.

Este cálculo te protege de la trampa más común: poner un precio bajo “para captar” y descubrir que, aunque tengas la agenda llena, no llegas a fin de mes.

Tres factores para ajustar al alza

Sobre ese suelo, sube según:

  1. Especialización. Preparar una oposición, un examen oficial o un nivel avanzado vale más que una clase de repaso general.
  2. Resultados demostrables. Si tienes casos concretos —alumnos que aprobaron, que subieron de nivel— tienes argumentos para cobrar más.
  3. Formato. Una clase individual no cuesta lo mismo que una de grupo (donde bajas el precio por persona pero subes el ingreso por hora).

Cómo subir precios sin perder alumnos

Subir da miedo, pero es necesario: tus costes suben y tu experiencia también. Algunas reglas que funcionan:

  • Avisa con antelación. Un mensaje claro un mes antes evita sorpresas.
  • Sube primero a los nuevos. Aplica la tarifa nueva a quien entra y respeta un tiempo a los de siempre. Reduce fricción.
  • Sube poco y a menudo. Un ajuste anual del 5-10 % se acepta sin problema; un salto del 40 % de golpe, no.
  • Apóyate en datos. Si puedes enseñar el progreso del alumno, la subida se justifica sola.

El precio también se defiende con orden

Un detalle que pocos ven: la sensación de profesionalidad influye en lo que un alumno acepta pagar. Si reservas, cobras y haces el seguimiento de forma desordenada, transmites “hobby”. Si el alumno reserva por un enlace, recibe confirmación y ve que llevas su historial, transmites “profesional” — y un profesional cobra más.

Tener tu gestión ordenada en un solo sitio, como con Auteno, no es solo comodidad: es parte de lo que sostiene tu precio. Cuando lo tengas claro, reserva tu plaza.

Y antes de subir precios, asegúrate de no estar perdiendo dinero por el otro lado: revisa cómo controlar tus cobros y cómo conseguir más alumnos.

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